Aprender de mis errores
Lecciones que ayudan a progresar mejor.
Durante un tiempo pensé que lo tenía todo claro.
Rutinas afinadas
Decisiones seguras
Mensajes firmes
Lo cierto es que me equivoqué más veces de las que planeaba.
Con el tiempo entendí que los fallos no son lo contrario al progreso, sino parte del camino. Especialmente en el entrenamiento, donde nadie acierta siempre y donde los errores, bien leídos, enseñan más que cualquier teoría perfecta.
Hoy quiero compartir algunos de los míos, porque quizá ahí haya algo que a ti te ahorre tiempo, frustración o algún que otro rodeo innecesario.
El primero: no intentes acelerar el proceso.
Saltarte fases, forzar progresiones o vivir pendiente de subir cargas cada semana suele acabar en estancamiento o molestias. El cuerpo necesita repetición y tiempo, no prisas bien maquilladas.
Segundo, no confundas esfuerzo con efectividad.
Más ejercicios, más series o más días no garantizan mejores resultados. Muchas veces solo garantizan fatiga acumulada. Aprende a priorizar, a entrenar lo importante y a dejar margen para recuperar.
Y tercero, no cambies de plan al primer síntoma de duda.
Si tu entrenamiento cambia cada semana según cómo te notes, no estás siguiendo un plan: estás reaccionando. Un plan sólido se adapta a los días malos; no desaparece por culpa de ellos.
Si algo he aprendido es que mejorar no va de no fallar, sino de fallar una vez, entender por qué y no insistir en lo mismo. Entrenar con cabeza es eso: menos ego, más proceso y decisiones que puedas sostener dentro de seis meses, no solo esta semana.
Feliz año!!
“La experiencia es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.”
Oscar Wilde


